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El abuso de alcohol y la cirrosis hepática

Premisa: la etiología de las llamadas enfermedades (o sea, la causa de las reacciones fisiológicas especiales del organismo) es el tema que, en un primer acercamiento a las 5LB, mayormente llama la atención. Además de la comprensión de las causas, pero, es fundamental aprender a familiarizarse con la función de los tejidos involucrados y la posición del organismo en ese proceso.
Este enfoque adopta los detalles adquiridos en la Escuela de Formacion Profesional 5LB, que en sí no busca demostrar nada (no en este contexto), sino que da instrumentos precisos que permiten a cualquier persona verificar estos fenómenos.
Para los principiantes será necesario leer, al menos, las 5 Leyes Biológicas.


La cirrosis hepática está entre las 10 primeras causas de muerte en el mundo occidental y convencionalmente se reconoce que es provocada por hepatitis de distinta naturaleza y por el abuso de alcohol.
Es evidente y se da por descontado: beber hace mal y si es exagerado se destruye el hígado.

Sin embargo, en este ámbito se encuadran las cosas sin prejuicios y se acomodan las piezas del rompecabezas para que todo cierre.
Para comenzar a entender algo es necesario desmontar el dogma que damos por descontado y reestructurar algunas creencias: como ya hemos visto en forma genérica para la alimentación (columna Hacen bien, hacen mal), no hay alimentos que hagan enfermar o curar, como mucho si se le quiere dar al la comida una función más allá de la alimentación, hay alimentos más o menos adecuados para el momento en que se encuentran los procesos de fisiología especial del organismo.
Si el hígado está laboriosamente reparando sus propios tejidos ulcerados, el no beber alcohol puede ayudarlo a finalizar mejor el trabajo.
Sin embargo, beber alcohol no es la causa de la ulceración o de la necrosis de las células hepáticas, porque, en efecto, si fuese así, todos los que beben alcohol deberían tener cirrosis y a quien no bebe no debería ocurrirle.

"Cirrosis" es un término que se refiere a una acumulación de tejido cicatricial, fibrótico difuso en el hígado (por extensión se usa también para otros órganos) La cirrosis es el resultado de un largo proceso repetido miles de veces, que el cuerpo activa de manera sensata en dos ocasiones:


1- si es la glándula del hígado, el parénquima, la que hace cirrosis: la célula hepática en Fase Activa crece y se multiplica aumentando su propia función metabólica de almacenamiento de los principales nutrientes (adenocarcinoma, conducido por el tronco cerebral) .
En PCL las células en abundancia se necrosan a través de un proceso de caseificación por hongos y micobacterias que crean una ¨caverna¨. En cambio, en ausencia de microbios el organismo adopta la solución de enquistar esa parte del órgano que ya no le es útil.
En este caso los signos del proceso pueden ser llamados ¨cirrosis¨ y los valores de las enzimas hepáticas no varían quedando dentro de límites normales.
La percepción biológica en este proceso es "sentirse morir de hambre", "falta del bocado esencial".
Lo que el hígado hace en esta condición es intentar aumentar su propia actividad para metabolizar mejor el poco alimento disponible.
Para el ser humano civilizado la falta de bocado esencial es percibida frecuentemente en relación al dinero (el medio mediante el cual se consigue el alimento).


2- si son los conductos biliares los que causan las cicatrices (la situación más común hoy en día), se trata de tejido endodérmico que se ulcera y repara repetidamente. Las cicatrices y las áreas de fibrosis también son llamadas ¨cirrosis¨.
En este caso los valores de las enzimas del hígado si se encuentran alterados.
La percepción biológica es ¨sentimiento de injusticia porque alguien me ha quitado algo que es mio" para los diestros, mientras que para la mujer zurda es un sentido de pérdida de identidad ¨no se bien cual es mi rol¨, ¨no se si soy o no su mujer¨… encontrará más información en el artículo sobre hepatitis.


Especialmente en este segundo caso tiene que ver con situaciones de rencor arrastradas durante años en donde la persona, sintiéndose encerrada en una jaula sin poder encontrar una solución y una salida, encuentra en el alcohol un sedante muy eficáz.
Por este motivo cirrosis y alcoholismo puede ir juntos, y el alcohol no es entonces la causa de la cirrosis sino más bien un medio frecuentemente usado con el fin de no sentir aquel gran dolor (que alimenta al rencor).
De un modo tal vez provocador podríamos decir que: es la cirrosis la causa del alcoholismo y no lo contrario.

Muchos usan el alcohol u otras sustancias para lo sentir el sufrimiento, pero de la misma manera usando métodos más o menos notorios, muchos otros se quedan encerrados en sus propias jaulas, cada cual con su propia estrategia, haciendo trabajar al hígado un poco más de lo habitual.


Para aplicar este conocimiento es imprescindible la precisión así es importante no autodiagnosticarse y no modificar el tratamiento médico, sino observar el proceso así como es con solo fines didácticos.
Debido a la pluralidad de variables es sin embargo imposible e irrespetuoso para el enfermo, incluso en presencia del mejor médico o experto, hacer diagnósticos correctos y completos on line.



traducción y dirección

Matelda Lisdero

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